Querida mamá:
Si buscas tener unas fotos con las que recordar tu maternidad natural y viva como la primera patada de tu bebé, esta es la carta más emocionante que vas a leer.
Lo que te voy a ofrecer aquí tiene un precio más alto que el de otras fotógrafas que hayas visto. A cambio, no sólo te haré fotos bonitas (de ésas que la gente mirará con admiración e incluso un poquito de envidia), sino que las haré entendiendo la belleza de tu cuerpo en cada momento.
Como no sé en qué punto estás, déjame contarte desde el principio.
De la misma forma que no recuerdas caras y emociones de tu infancia, dentro de un tiempo tampoco recordarás las emociones de tu maternidad. Y no quiero estresarte, sólo que descubras la gran oportunidad que es que, cuando pasen los años, tus fotos sean el ancla que te impida perderlas en un mar de recuerdos borrosos.
Yo me dedico a eso.
Esta carta es una invitación a formar parte del limitado grupo de madres con las que trabajo cada mes.
Antes de decirte cómo acceder, quiero explicarte los únicos tres puntos en los que baso mi trabajo.
La mayoría de las madres que contactan conmigo creen que no van a quedar bien delante de la cámara, que su cuerpo ha cambiado tanto que ya no son ellas. Imagina cómo se sienten cuando sus fotos aparecen en VOGUE o en cualquier otra revista que publica mis trabajos.
Son las fotos que te mereces por todo lo que estás viviendo. Y sé que te puedes sentir insegura al mostrarte en medio de un cambio tan grande, pero después de trabajar con infinidad de madres, puedo decirte algo:
Cuando veas los primeros resultados entenderás que eres mucho más de lo que piensas. Con cada foto estarás más a gusto, te verás como eres tú sin la necesidad de posados artificiales y sin esperarlo, olvidarás que estoy ahí y saldrá esa leona orgullosa que enseña al mundo su estado.
¿Conoces esa sensación cuando te das cuenta que estás donde mereces? Eso quiero para ti.
Hago estas fotos porque mi madre siempre me cuenta que mis primeros días de vida son un borrón en su memoria que nunca consigue aclarar. Después me hizo cientos de fotos, pero los primeros días no existen en ningún lado. Cada vez que lo oigo pienso en cómo le habría podido ayudar con esto.
Esas 48 horas son un torbellino de emociones. Los recuerdos se vuelven manchas en tu memoria, mezclas de intensidad, hormonas, cansancio extremo… En esas primeras horas tu mente de centra en guardar olores y sensaciones, pero es incapaz de guardar imágenes.
Por eso pasarán cosas que no podrás recordar y son algunas de las mejores.
Yo me ocupo de fotografiar todo eso y hacerlo sin interrumpir vuestra intimidad. Los momentos más crudos y los más felices. Cuando se erice cada pelo de tu cuerpo al tocarlo por primera vez. Cuando abra los ojos y te pierdas en ellos o cuando tu pecho sea la cama más cómoda en la que pase horas durmiendo. Incluso cuando toda la familia lo conozca.
Y aunque después llenarás tu móvil, estas fotos tienen algo que no se puede explicar. Tal vez la magia de sentir esas emociones tan salvajes.
Es posible que quieras recordar esos momentos.
La lactancia es un viaje tan salvaje como íntimo.
Llena de dudas, de entrega, de momentos solo vuestros.
Y por eso muchas madres me escriben cuando sienten que necesitan guardar esa etapa para siempre.
A veces están al principio del camino, y quieren recordarlo tal como es: real, natural, sin filtros.
Otras veces lo hacen porque sienten que se acerca el final. Porque saben que su bebé está creciendo y pronto esa conexión cambiará.
Sea cual sea el momento, esta sesión es para eso:
para guardar el vínculo salvaje que se crea al amamantar.
Pero no solo es lactancia. También es vínculo, piel, conexión.
Es recordar cómo se acurruca en ti, cómo busca tu calma, cómo se siente en casa cuando te tiene cerca.
Porque no hay nadie más en el mundo que pueda ofrecerle eso.
Solo tú.
No hace falta que hagas nada especial.
Ni poses, ni instrucciones.
Solo estar cerca, dejarte sentir, y vivir ese momento.
Yo me encargo de capturarlo con respeto y delicadeza, para que puedas volver a él cuando lo necesites.
Una sesión piel con piel es un regalo para tu bebé, pero sobre todo, es un regalo para ti.
Lo que te quiero decir en esta carta es que cuando tu bebé crezca, una tarde en casa os sentaréis todos juntos y le dirás “mira, cariño mío, así era nuestra relación cuando eras un bebé”.
Como te decía, me dedico a eso.
Sólo me queda contarte rápido cómo trabajo:
Sé que hay fotógrafas que ofrecen packs en los que limitan las sesiones por horas y número de fotos. A mí no me gusta eso.
Yo creo que cada maternidad es una historia y limitar la tuya hará que le falten partes. Por eso conmigo no sentirás que cada segundo pesa sobre ti pensando que no dará tiempo a contar todo, ni el miedo a tener que descartar fotos que te gustan para no pasarte del límite y pagar más.
La paz que te dará trabajar así es algo que se nota en los resultados.
Ahora los tiempos de la naturaleza juegan en nuestra contra. Para aceptar esta invitación y reservar tu fecha, tienes que entrar en el botón de abajo y rellenar un pequeño formulario para saber de ti.
Vas a ver que son dos minutos. Sólo tienes que decirme en qué punto de tu maternidad estás y qué sesión (o sesiones) quieres. Nada más pueda, te daré toda la información sobre cómo será todo y las fechas que tengo disponibles.
En dos pasos tendrás la tuya.
Por cierto, no te preocupes si reservas y pasa cualquier imprevisto; el clima o asuntos familiares, podremos cambiarla sin problemas.
Recuerda que trabajo con un número limitado de madres. Tú sólo rellena el formulario. Yo me encargo del resto.
Atentamente,
Amanda.
P.D.: Te encantará saber que también hago vídeos durante las sesiones y bueno, será una pequeña sorpresa que descubras dentro.
Pues si no sabes posar es genial, porque no lo vas a necesitar. De hecho, ninguna de las mamás que has visto en los ejemplos sabía hacerlo. Mi idea de la fotografía es que seas tú. Que cuando mires la foto, veas cosas que haces normalmente, que sean tus gestos y tus emociones. También por eso tus fotos serán únicas y no verás más así.
Y si quieres consejos sobre posar, me sé muchos y te los contaré todos.
Pues la verdad, y te lo digo con el corazón, es que no lo sé. Y aunque suene mal, es bueno, porque te aseguras de tener justo las que mereces para contar tu historia.
A veces nos sentimos completas pronto y salen 50. Otras nos venimos arriba y son 80 (sobre todo cuando los bebés están activos)...
Lo que sí te puedo decir es que todas esperaban menos de las que salen al final.
Se suele recomendar que de la semana 30 a la 33 y estoy de acuerdo. Ése es el momento en el que más bonita está la barriga y todavía es fácil moverte para todo lo que haremos, pero tengo comprobado que de la 28 a la 35 es igual de posible.
Y a mí. Precisamente por eso te mandaré una guía con las mejores combinaciones y complementos (algunos recomendados por VOGUE) para que uses en la sesión. Y quién sabe, igual te sirve también para tu día a día. Yo la uso.
No sé si eso es porque lo hace más gente, pero yo no. De hecho, te animo a que vengan porque algunas de las sesiones más emotivas y divertidas que he tenido ha sido con familias con varios hijos. Además de que salen más fotos, surgen situaciones totalmente inesperadas que acaban siendo las mejores.
Entiendo que lo pienses, yo también soy así. Mi trabajo es que no os enteréis de que estoy allí. De hecho, pondré la cámara en silencio para que no se escuche cuando hago cada foto. Así también serán más naturales porque no estaréis pendientes del ruido.
Y si en algún momento necesitáis intimidad o no estáis a gusto, desaparezco.
No sería el primero, es algo que me dicen algunas madres. Hacerse este tipo de fotos es algo tan personal e íntimo que cuesta entenderlo desde el otro lado. Muchas de ellas los han convencido leyéndoles esta carta. Es posible que sea tu caso
