Amiga mía,
En esta página me habría gustado contarte que me llamo Amanda y que soy de Madrid, aunque con sangre gallega y leonesa.
Que adoro la fotografía y que en mi casa ha habido cámaras desde que tengo memoria. O que tengo tres gatos esfinge que me acompañan siempre, y que mi primera mascota se llamaba Perla, era una gata común.
En realidad quiero contarte otra cosa.
Y es que, mientras estaba en el hospital esperando a mi pequeño Erick, sólo tenía una cosa en la cabeza, que aunque estaba siendo un parto complicado, doloroso, aterrador y casi eterno, no quería olvidarlo nunca.
Quería verle la carita, sí, pero también contarle más adelante cómo fue todo.
Había estado creando su historia desde hacía mucho tiempo. Desde que perdí a
mi anterior bebé sin llegar a conocerlo y ésta era una parte más.
Al final Erick nació sano. La emoción de tenerlo por primera vez en mis brazos
no la podré explicar nunca, pero gracias a mi cabezonería con las fotos, se lo
podré enseñar todo dentro de unos años.
Todo esto te lo cuento porque así es como entiendo la fotografía que hago.
Cruda, real y salvaje. Única en cada momento como es la maternidad.
Si todo esto es algo que quieres tener tú también en tu vida, para que dentro de
años no necesites hacer memoria o simplemente hagas como yo, que me
escondo a ver las fotos mientras se me ponen los pelos de punta, cuéntame ya
tu situación y cerramos tu sesión.
Amanda.